Kitchen Table Economics

¿Por qué el estado del sol no es tan soleado?

La tributación nos afecta el bolsillo, pero los contribuyentes no siempre lo vemos venir. Mientras que los impuestos sobre los ingresos a fin de año y el impuesto a la venta en los tickets del supermercado son muy visibles, existen impuestos ocultos que también nos afectan aunque estén escondidos a simple vista de la mayoría de la gente.

Tal es el caso de la Florida: Obtiene cada año millones de dólares de sus contribuyentes vía impuestos ocultos.

Cuando los floridanos pagan las facturas mensuales de sus teléfonos celulares, más del 16% del dinero acaba en manos del gobierno, pues la suma de los impuestos locales y estatales de la Florida sobre las facturas de los teléfonos celulares es del 16.59%, lo que la sitúa como el cuarto estado del país con el impuesto más alto. El total del tipo impositivo local, estatal y federal sobre las facturas de los teléfonos celulares sobrepasa el 22%, lo que significa que casi una cuarta parte la factura del teléfono celular de cada floridano va a parar al gobierno.

Otro ejemplo de tributación oculta es el impuesto sobre el combustible. Teniendo en cuenta todos los condados, el impuesto promedio sobre el combustible en la Florida es de 36.42 centavos por galón, lo que la convierte en el séptimo estado con el tipo más elevado del país, muy por delante de estados conocidos por sus altos impuestos, como Maryland (17º) y Massachusetts (28º). En el condado de Miami-Dade, el impuesto sobre el combustible ronda en torno a los 52 centavos por galón. En el condado de Broward (cuya capital es Fort Lauderdale), éste se sitúa en los 54 centavos por galón, además de los 18.4 centavos por galón del impuesto federal sobre el combustible aplicado a todas las ventas.

Por tanto, si maneja por Fort Lauderdale, el precio oficial de $2.50 por galón de los surtidores locales resulta engañoso: el combustible en realidad le costaría menos de $2, pero el gobierno le suma un sobretasa adicional. Y el importe final de ese impuesto ni siquiera aparece en el recibo.

Y aunque en cierta medida todos los estados gravan el uso de los teléfonos celulares y el consumo de combustible, la Florida va más allá. Según la Cámara de Comercio de la Florida, los floridanos han pagado más de $1,500 millones con los denominados “impuestos por huracanes”, aplicados por este estado para compensar los gastos de varias grandes tormentas ocurridas entre 2004 y 2005, y que se continuarán aplicando hasta 2017. A pesar de que los denominados “impuestos por huracanes” del Fondo para Catástrofes y Huracanes (Fondo CAT) terminaron en 2015, los contribuyentes de la Florida siguen teniendo que hacer frente a toda la batería de impuestos por huracanes del organismo público de seguros Citizens Property Insurance Corporation.

La Florida es además el único estado del país que grava a los empresarios con un impuesto sobre su renta. Los creadores de empleo de la Florida pagan $1,700 millones en impuestos sobre la renta cada año, un dinero que se podría utilizar para crear más puestos de trabajo e invertir en la economía del estado. En última instancia además, esto perjudica a quienes buscan un empleo, a los que se deja con menos oportunidades laborales y ante una economía menos dinámica.

Súmele a todo eso el hecho de que la Florida también cobra impuestos por comprar en Amazon y entenderá por qué el estado del sol no brilla tanto al fin y al cabo.