Kitchen Table Economics

Por qué los “precios” son importantes para el mercado

Imagínese si despertara mañana y todas las luces de los semáforos en el país empezaran a cambiar de forma aleatoria. ¿Qué pasaría si los automovilistas acercándose a una intersección vieran que la luz cambia de verde a amarillo y luego de vuelta a verde, en tan sólo cuestión de segundos? Lógicamente, sería desconcertante y desesperante. Pues al igual que dependemos de las señales de tráfico cuando manejamos nuestros autos, así mismo dependemos de las señales del mercado cuando compramos y vendemos cosas en la economía. Sin embargo, es demasiado común en países, como Venezuela, que los gobiernos no tengan en cuenta el importante "reloj interno" que mantiene la economía funcionando como una seda: Los precios.

La gente depende de la información que le dan los precios para entender las señales del mercado. Por ejemplo, si Ud. compra en la "Tienda Pepe" y su caja de cereal favorito allí cuesta $4 más que en el "Mercado Carrol", Ud. acaba de recibir una señal del mercado. La señal le está diciendo que si compra en el Mercado Carrol, Ud. puede ahorrarse más de su propio dinero porque los productos en Carrol cuestan menos.

La razón por la que Ud. pudo recabar esa información se debe a que los precios informan más allá del costo, ya que también transmiten información sobre el mercado. En este caso, los precios bajos en el Mercado Carrol podrían significar que Carrol tiene una mayor surtido de cereales que su competidor (y que por eso puede cobrar precios más bajos), o podría significar que Carrol tiene una manera más barata de poner cereal en los estantes, lo cual le permite pasarles el descuento a sus clientes. También podría significar que en el barrio donde está Carrol a nadie le gusta ese cereal, por lo que Carrol puede bajar el precio para reflejar la baja demanda. Eso mandaría una señal a los mayoristas de comestibles (los productores) para que reduzcan la cantidad de cereal a tener en sus estantes. La información que consumidores y productores reciben gracias a los precios faculta que la economía funcione como si fuera un reloj.

Aunque esto suene simple, hay gobiernos que no aprecian esta importante función de los precios. En Venezuela, el gobierno juguetea regularmente con el costo de los bienes, tratando de llevar los precios a mínimos extremos. Para entender el impacto de la política pública de Venezuela, usemos nuevamente ejemplos con comestibles.

Si Venezuela dice a sus tiendas de comestibles que éstas tienen que rebajar a la mitad los precios de algunos productos como el arroz o el aceite de cocina, eso enviaría una señal de "luz roja" a las tiendas de comestibles de todo el país.

Los precios bajos falsos causan problemas por dos razones. En primer lugar, ya que está tan barato, los clientes pasan a sobreconsumir o a comprar mucho más de lo que probablemente necesitan. Eso se conoce como "demanda artificial".

En segundo lugar, los fabricantes de arroz y aceite de cocina sencillamente no producen tanta cantidad de arroz y aceite de cocina, porque se les paga muy poco por esos productos. Una demanda artificialmente alta sumada a una oferta artificialmente baja equivale a escasez. Y eso es exactamente lo que ha pasado allí. Como señalaba un artículo en Forbes hace poco, este proceso ha dado lugar a "estantes vacíos y escasez" en Venezuela, incluso para productos tan comunes como el papel higiénico.

Los precios desempeñan un papel fundamental para que el mercado funcione como una máquina bien engrasada, sin inflación desbocada o escasez. Por esa razón, es importante dejar que el mercado dicte con un mínimo de interferencia externa el precio que un producto debe tener. De lo contrario, consumidores y productores se enfrentarán a la difícil tarea de tratar de navegar a través de una economía con semáforos que funcionan mal.