Kitchen Table Economics

Para crear más trabajos, bajen el impuesto sobre sociedades

El artículo de opinión de Bob Luddy en el Raleigh News & Observer

El Día de la Declaración de Impuestos se aproxima rápidamente, lo que significa que el absurdo tipo impositivo sobre sociedades quedará expuesto a la vista de todos.

Al 35%, nuestro impuesto sobre sociedades es el más elevado entre los países desarrollados. La Tierra de los Libres tiene un impuesto sobre sociedades más elevado que la Francia gobernada por los socialistas. Esto se debe en parte a que en este país se menosprecia a las empresas, cuando en realidad, son las empresas las que desempeñan un importante papel en la creación y el progreso de la clase media.

Empresas como CaptiveAir, fabricante de equipos de ventilación para cocinas comerciales que fundé en 1976 en Raleigh, representan un objetivo fácil para activistas mal informados. Hemos experimentado un fuerte crecimiento financiero a lo largo de los años y parece que algunos piensan que ganamos demasiado.

Sin embargo, lo que muchos olvidan es que nuestras ganancias se usan para invertir en nuevos equipos y tecnologías, incrementando nuestro valor para los usuarios y creando nuevos empleos. Recientemente abrimos nuestra sexta planta de producción en Estados Unidos y creamos 50 puestos de trabajo. También ampliamos nuestros departamentos de ventas y servicio técnico, contratando a 32 técnicos e ingenieros de ventas, y aun así seguimos teniendo problemas a la hora de surtir la demanda.

Sí, somos una compañía de rápido crecimiento y, sí, obtenemos recompensas financieras, pero lo más importante es que utilizamos estos resultados para crear empleos para los americanos – y muchos empleos además. El dinero ganado por el sector privado sustenta la expansión del empleo y un verdadero crecimiento de los ingresos de la clase media.

Pero en verdad, no es fácil. El código tributario corporativo de Estados Unidos es agobiante para las empresas (y para los trabajadores de la nación). El elevado tipo impositivo sobre sociedades de Estados Unidos lleva a que muchas compañías inviertan su dinero en otros sitios. Cuando eso sucede, las oportunidades laborales, la realidad salarial y el crecimiento económico de nuestro país disminuyen, perjudicando de manera desproporcionada a la clase media.

Otras naciones lo han comprendido y han abordado el tema de sus elevados tipos impositivos sobre sociedades (Japón, Canadá y Gran Bretaña son buenos ejemplos) y han cosechado los beneficios económicos por haberlo hecho. Esto ha dejado solo a Estados Unidos como caso atípico, lo que significa que las compañías dejan sus beneficios en otros sitios antes que traerlos a casa para mejorar nuestra situación económica y fiscal.

Estados Unidos debería tener un sistema tributario modelo que atrajese a las empresas y las sedujera para ubicar aquí sus sedes centrales. En cambio, tenemos un código tributario que resulta exageradamente gravoso y está repleto de lagunas, lo que obliga a empresas como CaptiveAir a gastar recursos en contabilidad, cuando dichos recursos se podrían devolver a los bolsillos de sus empleados. No somos los únicos. General Electric emplea a más de 1,000 abogados fiscalistas para vérselas con este complejo código tributario.

Como consecuencia de este statu quo, acabamos teniendo “inversiones fiscales”, un término técnico que describe la decisión de una compañía de aprovechar los menores tipos impositivos de un país extranjero al ubicar en él su sede central. Quienes se ven especialmente afectados cuando tiene lugar esta permuta son los empleos bien pagados asociados a las sedes centrales de las empresas y los empleos adicionales a los que dan pie. Por tanto, reducir el tipo impositivo sobre sociedades retendría más puestos de trabajo en nuestro país.

Esta medida es necesaria a pesar de la tendencia positiva en los índices de desempleo generales. Lo que esas cifras no le dicen es que más de 7 millones de americanos de promedio han abandonado en realidad la población activa a lo largo de los últimos seis años, ni que el índice de participación en la población activa (una medida clave de cuánto se involucra la población activa americana) se sitúa en el 62.7%, el nivel más bajo desde 1978.

Puede que la actual administración presidencial favorezca “la economía de la clase media” por encima de la verdadera economía, pero eso no quiere decir que sea realmente mejor para la clase media, independientemente de lo que sugiera el nombre. Éste es el momento de reducir los impuestos sobre sociedades para mejorar la inversión, pues ambos partidos políticos están de acuerdo en que el tipo es demasiado elevado.

La inversión privada es el factor más importante en la expansión de las oportunidades laborales y los ingresos de los americanos de clase media. Por ello, los impuestos no deberían comerse ese dinero con un tipo tan elevado.