Kitchen Table Economics

El gran torneo impone un gran impuesto

Cam Newton ha tenido una semana terrible. Después de ser derrotado en el encuentro más importante de su carrera, el quarterback de los Panthers flaqueó al tener que soportar parte de los efectos colaterales de la derrota. Aunque cuando vea cuánto tendrá que pagar en impuestos por jugar en el “Super Bowl”, sus días van a ser aún peores.

Hagamos un repaso rápido: Los deportistas profesionales pagan algo conocido como el impuesto al visitante. Este impuesto es un sistema que exige que los profesionales de fuera de un estado paguen impuestos sobre sus ingresos ganados dentro de las fronteras de ese estado. Estos impuestos se les cobran a cualquier persona que lleve a cabo negocios entre distintos estados. Cada estado grava a los jugadores según la totalidad de sus ingresos para ese año natural. Ajustan los ingresos de acuerdo con una ratio de días de servicio dentro del estado respecto al total de días de servicio del año y, a continuación, esos ingresos ajustados se gravan según una ratio determinada por cada estado.

En Carolina del Norte, donde Cam juega sus partidos como local, sus ingresos se gravan a un 5.75% fijo, al igual que los de cualquier otra persona con ingresos. Sin embargo, según el impuesto al visitante de California, se le cobrará un 13.3% de sus ingresos ajustados, que se prevé que alcancen los $23 millones antes de finales de 2016. Eso significa que acabará pagando $159,200 en impuestos al estado de California, ¡a pesar de que sólo ganó $51,000 en este estado!

Según la revista Forbes, que analizó las cifras teniendo en cuenta los códigos tributarios federal y de California, Newton habría debido “nada más” que el 99.6% en impuestos si los Panthers hubieran ganado. Sin embargo, la derrota provocó que su tipo impositivo efectivo se disparase hasta el 198.8% de los ingresos obtenidos durante el encuentro, y eso sólo en impuestos de California. Newton también estará obligado a pagar otro 40.5% de sus ganancias al Servicio de Impuestos Internos (IRS).

No es la primera vez que les ha ocurrido esto a los deportistas que disputan encuentros por un campeonato. El golfista Phil Mickelson y el quarterback de los Denver Broncos Peyton Manning se han enfrentado a cargas fiscales similares en años anteriores.

No cabe duda de que este insufrible impuesto se dejará sentir este año en el bolsillo de todos los jugadores y entrenadores de la “Super Bowl”, pero la verdadera preocupación radica en el pueblo americano. Si el código tributario puede extorsionar tan abierta y libremente a los deportistas profesionales, ¿qué no hará con los pobres trabajadores americanos?