Kitchen Table Economics

La respuesta al estancamiento salarial no es el salario mínimo

Artículo de opinión de Alfredo Ortiz en CNBC.com

Un reciente informe de la Oficina del Censo confirma lo que los trabajadores americanos ya saben: los sueldos se han estancado. El promedio de ingresos de $53,456 de 2014 es estadísticamente irrelevante respecto al del año anterior, mientras que los ingresos siguen estando un 6.5% por debajo de los niveles de 2007.

Los trabajadores del sector de la comida rápida, los trabajadores del sector de la atención médica y sus seguidores se están manifestando en Los Ángeles para exigir un incremento del salario mínimo, hasta los $15 a la hora.

Los políticos han intentado echar la culpa de la deprimente realidad a los malos de siempre: los ricos, los inmigrantes y el propio sistema de libre mercado. Pero todos ellos ya existían cuando Estados Unidos creció hasta convertirse en el país más próspero de la historia mundial. De hecho, eran sus características, no sus fallas.

Algunos políticos también han pedido un importante aumento del salario mínimo como solución al problema. Algunos candidatos presidenciales, por ejemplo, están defendiendo que se eleve el salario mínimo hasta los $15 a la hora, frente a los actuales $7.25, para tratar de abordar el estancamiento salarial de los empleados con bajos ingresos.

No hay duda de que vivir con el salario mínimo actual es duro, especialmente cuando los precios siguen aumentando. Lo entiendo. Mi madre trabajó como limpiadora con el salario mínimo y a menudo tuve que ayudarla a complementar sus ingresos revolviendo entre la basura para recoger latas de aluminio, de forma que pudiéramos pagar la comida de esa semana.

Pero aunque puede que los defensores del salario mínimo tengan un gran corazón, no tienen razón. El control salarial es contraproducente. Reduce las oportunidades de trabajo de quienes más lo necesitan, exacerbando el estancamiento salarial, en vez de aliviarlo.

Lo que no entienden es que el salario mínimo es un sueldo de formación que les facilita a los jóvenes y a los empleados con poca experiencia laboral las habilidades necesarias para ganar en poco tiempo mucho más que el salario mínimo. Y las pruebas sugieren que una inmensa mayoría lo consigue: dos tercios de los empleados que ganan el salario mínimo consiguen un aumento en su primer año de trabajo, según un estudio realizado por economistas de las Universidad de Miami y la Universidad Estatal de Florida (FSU). Subir el salario mínimo reduce esas valiosas oportunidades para formarse laboralmente.

Y eso es porque los pequeños empresarios, a la gran mayoría de los cuales les encantaría poder pagar más a sus empleados, generalmente no tienen suficientes beneficios como para afrontar el que sus costos laborales se dupliquen. Las empresas del sector servicios, que habitualmente emplean a trabajadores por el salario mínimo, tienen márgenes de beneficios inferiores al 10%. Las cuentas del salario mínimo simplemente no cuadran.

Imponer mandatos a los creadores de empleo no es la solución al estancamiento de los sueldos. En realidad, son el mayor culpable. Los costos asociados al cumplimiento de la avalancha regulatoria de estos últimos años son fondos que se podrían haber destinado a incrementar los sueldos de los trabajadores americanos. Por tanto, limitar esta carga ayudaría a espolear el crecimiento salarial.

Sin embargo, aún hay más cosas que se podrían hacer para ayudar a los trabajadores pobres sin poner en peligro sus empleos ni las empresas para las que trabajan. Afortunadamente, ya existe un programa público que hace justo eso. Se llama Crédito Fiscal por Ingreso Devengado (EITC). Aunque parezca complicado, realmente no lo es.

El EITC mejora los ingresos de los empleados con sueldos bajos mediante su devolución tributaria, complementando los ingresos en una escala descendente, es decir, disminuye a medida que aumentan los ingresos, de modo que siempre se incentiva el trabajo (a diferencia de otros programas de asistencia social). Piense en él como un impuesto al revés o negativo sobre los ingresos.

El EITC reconoce, respeta y recompensa el trabajo duro y la formación que dan los empleos con bajos sueldos. Tiene el respaldo de ambos partidos, fomenta el que las personas abandonen la asistencia social en favor del trabajo y está ya ayudando a que, cada año, alrededor de 32 millones de trabajadores con bajos ingresos y sus hijos salgan de la pobreza o que su pobreza sea menos severa. Por todo ello, se debería ampliar este programa para que ayudase incluso a más personas.

No cabe duda de que el estancamiento salarial es uno de los grandes problemas de nuestro tiempo. Pero subir los sueldos por ley no es la respuesta, ya que eso implica que personas como mi madre no habrían tenido la oportunidad de conseguir ningún trabajo en absoluto, careciendo por tanto de la formación que permite que en poco tiempo reciban un sueldo muy superior al salario mínimo. Sería mucho mejor volver a los principios de la libre empresa que nos llevaron hasta aquí en primer lugar.

Originalmente publicado en inglés en CNBC.com.