Kitchen Table Economics

Cómo le afecta la deuda nacional

US18trillionDebt

Aunque no haya oído mucho al respecto en los últimos meses, la deuda nacional de Estados Unidos continúa subiendo. Actualmente sobrepasa los $19.8 billones, frente a los apenas $5 billones de finales de los años 80.

Pero, ¿qué significa realmente “deuda nacional”? El término se refiere a la deuda bruta nacional, que incluye la deuda intergubernamental (la cantidad que el gobierno federal se debe a sí mismo) y la deuda con garantía pública. Esta última es de más de $165,000 por contribuyente.

Por su parte, el producto interior bruto (PIB) de Estados Unidos, el valor total de los bienes y servicios producidos en un determinado año, oscila en torno a los $18.6 billones, lo que supone que la ratio deuda-PIB de Estados Unidos sea del 106%. Eso significa que la deuda nacional está creciendo a un ritmo más rápido que la economía de Estados Unidos, que ha promediado un crecimiento inferior al 3% en los últimos años. La Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), de carácter independiente, prevé una ratio deuda-PIB del 141% para dentro de tres décadas.

Una de las principales razones es el gasto público en programas como la Ley de Atención Asequible (ACA), que se estima que ha añadido bastante más de $1 billón a la deuda nacional. El excesivo gasto federal ha dado lugar a un déficit presupuestario de casi $590,000 millones, lo que significa que el gobierno de Estados Unidos gasta $590,000 millones más de lo que recauda en impuestos a lo largo de un año (eso sin tener en cuenta los déficits presupuestarios estatales y locales).

¿Y cómo le afecta eso a Ud.?

A pesar de los excesos del gobierno, los déficits presupuestarios suelen acarrear subidas de impuestos en vez de recortes del gasto. Lo que significa que a Ud. le quitarán más dinero de su sueldo en forma de impuestos sobre la nómina y los ingresos mientras que los burócratas del gobierno se lo gastan en nuevos programas. También puede significar que el gobierno empiece a imprimir más dinero para pagar a sus acreedores, lo que da lugar a inflación y a tipos de interés más elevados para los préstamos al consumidor, como hipotecas y préstamos para automóviles.