Kitchen Table Economics

Cómo le afecta el impuesto a las gaseosas

En los últimos ocho años, las ciudades de Estados Unidos han hecho más de 40 intentos de aprobar impuestos a las gaseosas. Filadelfia es la primera que lo ha conseguido: la alcaldía de la cuidad votó recientemente por 13 a 4 promulgar un impuesto sobre las bebidas azucaradas y los refrescos bajos en calorías. Y ahora otras ciudades están tratando de hacer lo mismo, como Baltimore, Boulder y San Francisco.

Pero ¿cómo le afecta a Ud. un impuesto a las gaseosas?

En primer lugar, no tiene por qué tratarse únicamente de las gaseosas. En Filadelfia, el nuevo mandato aplicará un impuesto de 1.5 centavos por cada 30 mililitros a los refrescos, pero también a las bebidas de frutas, los tés helados edulcorados y los zumos que contengan menos de un 50% de fruta auténtica. Por ejemplo, el impuesto añadiría $1 al precio de un refresco de dos litros y más de $2 al costo de un paquete de 12 latas de refresco.

Aunque sus defensores afirman que esperan que genere alrededor de $90 millones anuales para las arcas de la ciudad, el impuesto a las gaseosas hará que las bebidas (desde el té helado a la zarzaparrilla) resulten significativamente más caras para los clientes de Filadelfia. Y lo hace de manera indiscriminada, sin hacer ninguna distinción según los ingresos de los consumidores, lo que afecta de forma desproporcionada a los habitantes más pobres de la ciudad. Esto podría alejar a los compradores de las tiendas de comestibles de la ciudad en busca de alternativas más baratas que satisfagan su gusto por el dulce. “La mayoría de las personas tiene autos, y se van a meter en sus autos y a manejar 10 kilómetros fuera de la ciudad para ir a otras tiendas”, explica un pequeño empresario preocupado.

El efecto dominó será bastante profundo: al perjudicar a los consumidores, los impuestos sobre los refrescos perjudican indirectamente a las tiendas de comestibles locales a las que acuden, dificultando que estas pequeñas empresas se mantengan a flote.

El impuesto a las gaseosas es sólo otra de esas políticas públicas, como los impuestos sobre el combustible y los peajes, que pasan desapercibidas pero que suponen una carga financiera para los americanos. Merece la pena tenerlo en cuenta cuando el impuesto a las gaseosas llegue a su tienda más cercana.