Kitchen Table Economics

Cómo afecta una subida del salario mínimo

Subir el salario mínimo perjudica especialmente a la gente que busca ayudar
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A todos nos encantaría recibir un aumento. Eso hace que la actual campaña para incrementar el salario mínimo suene tan atractiva. Más dinero en el bolsillo de quienes más lo necesitan, ¿no? Por desgracia, el asunto no es tan simple. Resulta que incrementar el salario mínimo implica reducir las oportunidades laborales. Y un aumento de sueldo no beneficia a nadie si no se puede conseguir trabajo primero.

La mayoría de empleados que reciben el salario mínimo trabajan en sectores con muy bajos márgenes de beneficios. La industria del restaurante, que emplea a cerca de la mitad de los trabajadores con el salario mínimo en la nación, tiene un promedio de margen de beneficios de sólo el 2.4%. Eso significa que de una factura de $100 en un restaurante, la empresa sólo se queda con $2.40, el resto sirve para pagar los costos de la comida, alquiler, gastos laborales, etc. Eso también significa que cuando los costos de estos empleadores aumentan (como cuando sube el salario mínimo), éstos deben elevar los precios o reducir otros costos para que el negocio siga siendo rentable. Subir los precios no suele ser una opción debido a que los clientes podrían quedarse en casa si sus bienes y servicios favoritos se vuelven más caros. Lo que nos deja con la opción de reducir los costos. En la práctica, eso significa despidos, reducción de horarios laborales y suspensión de la contratación de nuevo personal

La apabullante mayoría de estudios económicos confirma que las subidas del salario mínimo cuestan puestos de trabajo. La Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), de carácter imparcial, prevé que se pierdan 500,000 puestos de trabajo si se incrementa el salario mínimo hasta los $10.10 a la hora.

No obstante, muchos comentaristas siguen diciendo que la pérdida de empleos es un pequeño precio a pagar por sacar a otros trabajadores de la pobreza gracias a unos sueldos más altos. Sin embargo, hay pocas pruebas que demuestren que aumentando el salario mínimo se reduzca la pobreza. Economistas de Cornell y American University hicieron un análisis de los estados que habían aumentado sus salarios mínimos y no hallaron ninguna evidencia de que las subidas salariales redujeran la pobreza.

Lo irónico en torno al debate sobre el salario mínimo es que la mayoría de los trabajadores que ganan el salario mínimo no necesitan que el gobierno les dé un aumento; ellos solos pueden ganárselo. Las investigaciones muestran que la gran mayoría de los trabajadores con el salario mínimo obtiene un aumento durante el primer año en su puesto de trabajo. Los empleos con el salario mínimo son un trampolín, un punto de entrada al mercado laboral necesario para adquirir experiencia y convertirse más rápidamente en atractivo para el mercado laboral y merecedor de sueldos más altos. Subir el salario mínimo debilita este necesario primer peldaño de la carrera profesional al obligar a los empleadores a reducir las oportunidades laborales, perjudicando así a las mismas personas a las que se supone que la subida salarial debería ayudar.