Kitchen Table Economics

El gobierno ataca a los prestamistas… mientras él mismo hace préstamos usureros

CFPB

A juzgar por la avalancha de nuevas regulaciones que la Oficina de Protección Financiera del Consumidor (CFPB) ha endilgado a los prestamistas, se podría esperar que el gobierno federal fuera prudente cuando se trata de los préstamos que él mismo concede. Sin embargo, según un nuevo informe, ése no es siempre el caso.

La web Politico informa que Parent PLUS, un programa federal de préstamos universitarios, se ha convertido en una trampa de endeudamiento para muchas personas. El programa actualmente da servicio a 3.2 millones de prestatarios, que han acumulado una deuda total de $65,000 millones. Esto equivale a una deuda promedio de más de $20,000 por prestatario.

Por tanto, ¿por qué perjudica este programa federal a tantos de sus prestatarios? Estos préstamos imponen unas tasas de interés más altas que las del mercado, sin evaluar adecuadamente la capacidad de las personas para devolverlos. Estos flojos estándares de préstamo pueden atrapar a los prestatarios en profundas deudas. Peor aún, a diferencia de otros programas de préstamos universitarios, Parent PLUS exige el aval de uno de los padres. Esto significa que cuando el alumno ya no está cursando estudios, la deuda recae sobre unos padres que podrían estar planeando jubilarse o hacer cualquier otro uso de sus ingresos.

Además, el gobierno federal es un cobrador de deudas extremadamente eficaz. A diferencia de la mayoría de prestamistas, el gobierno puede embargar sueldos y otros fondos para recuperar el dinero de los préstamos universitarios sin necesidad de una orden judicial.

Como señala el artículo, el gobierno concede préstamos que los alumnos no se pueden permitir. Irónicamente, de eso mismo acusa el gobierno a muchos prestamistas del sector privado. La CFPB ha estado persiguiendo a bancos y a agencias de crédito automotriz, acusándolos de prácticas abusivas en sus préstamos; mientras tanto, el gobierno federal hace prácticamente lo mismo al cobrar altas tasas de interés en algunos préstamos universitarios.

Los préstamos federales para estudiantes se hacen con buenas intenciones, pero es importante tener en cuenta las consecuencias no deseadas, incluso el enorme endeudamiento en el que caen los prestatarios. Otra consecuencia no deseada de la política federal de préstamos universitarios es que ha disparado los precios de la matrícula universitaria.

En 1970, la familia promedio en Estados Unidos sólo tenía que gastar alrededor del 16% de su ingreso familiar para pagar una matrícula de cuatro años en una universidad privada. Hoy en día, la familia promedio tendría que gastar el 36% de sus ingresos para pagar por el mismo producto.

Si el gobierno federal realmente quiere ayudar a los estudiantes para que sus estudios universitarios sean económicamente asequibles, debería permitir que funcione el libre mercado. Los préstamos federales han inflado el precio de la educación universitaria y han llevado a algunos prestatarios a caer en un enorme endeudamiento. Ni el sector privado ni el sector público tienen el monopolio a la hora de hacer malos préstamos a los consumidores.