Kitchen Table Economics

Viernes del Primer Empleo: Jennifer Aniston

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Cuando uno ve a una celebridad en la televisión, es fácil asumir que ya nació siendo un triunfador o triunfadora, que no el trabajo duro sino la belleza y el encanto hollywoodiense fueron lo que allanaron su camino hacia el éxito. Pero muchos de los artistas más famosos de Estados Unidos empezaron su vida laboral desde abajo en su carrera profesional. Y sus primeros empleos no fueron nada glamurosos.

En nuestra habitual sección del Viernes del Primer Empleo, le presentamos a americanos famosos cuyas primeras experiencias en el trabajo, y los valores que los acompañan, dieron forma a su vida profesional.

Esta semana, le presentamos a Jennifer Aniston. Antes de que interpretara por primera vez a Rachel Green en la exitosa comedia “Friends” y ascendiera a lo más alto de Hollywood, Aniston se dedicaba a limpiar baños. Así es: para ganarse su sueldo semanal, la actriz hacía tareas básicas de limpieza del hogar, concretamente limpiar los baños en las casas de su barrio. “Cuando era joven me ganaba el dinero semanal limpiando baños”, comentaba Aniston a Parade.com. “Soy realmente buena limpiando. Crecí absolutamente sin nada de dinero. Fue duro durante un tiempo, pero era feliz con mi vida ganase la cantidad de dinero que ganase”.

Aunque el trabajo fuera aburrido (y sucio), le enseñó a Aniston a ver el lado bueno y a encontrar satisfacción en el trabajo que realizaba. “Siempre he disfrutado en lo que he trabajado”, admite. Esa satisfacción la llevó a probar varios trabajos mientras aguardaba el gran salto en su carrera interpretativa, incluido el servir mesas y vender multipropiedades a los turistas. En conjunto, aquellas experiencias le enseñaron a luchar siempre por más, incluso cuando el trabajo no fuese nada sobre lo que alardear. “Me encantaba ser mesera. Pero no me gustaba vender multipropiedades, odiaba ese trabajo”, recuerda Aniston. “Pero la gente solía decirme, ‘Hay que centrarse en tener ambición’. Y supongo que de alguna manera seguir ese consejo me permitió llegar hasta donde estoy”.

Pero no lo habría logrado si no hubiese adquirido la valiosa experiencia de crecer sin dinero. Aniston nunca se olvida de sus humildes pero reconfortantes comienzos, ni siquiera de aquellos días en los que rascaba la mugre de los baños.