Kitchen Table Economics

Se proyecta que la ley de salud reducirá la fuerza laboral

Healthcare.gov Screenshot

El deseo de garantizar a todos los americanos el acceso a un seguro médico asequible es muy noble. Pero desafortunadamente, la legislación federal que surgió a partir de ese deseo en 2010 ha seguido el guión de muchas otras regulaciones públicas: producir consecuencias no intencionadas que perjudican a empleadores y empleados por igual. La Ley de Atención Asequible (ACA) es la prueba fundamental de por qué a menudo el gobierno provoca más perjuicios que beneficios.

Un nuevo informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), un organismo independiente, prevé que la ley de atención médica le costará a Estados Unidos el equivalente a 2 millones de empleos a tiempo completo para 2025. Al “eliminar progresivamente las subvenciones de los seguros médicos a medida que aumentan los ingresos de las personas”, la ACA obliga a la gente a tener que elegir entre recibir mayores subvenciones o trabajar más horas (y ganar valiosa experiencia laboral). Eso significa que algunos empleados optarán por trabajar menos, abandonar el mercado laboral o permanecer desempleados durante más tiempo para tener derecho a un seguro médico más barato – una decisión que nos pone entre la espada y la pared.

Como informó allá por enero el blog de economía FiveThirtyEight, esta ley de salud está “suponiendo en la práctica un recorte salarial para algunos de los americanos en situación más vulnerable” puesto que recorta sus horas de trabajo.

Pero esta legislación no perjudica sólo a los trabajadores. Como hemos señalado anteriormente, también obliga a que las empresas con 50 ó más empleados a jornada completa proporcionen una costosa cobertura médica a dichos empleados o a que tengan que pagar una multa de $2,000 por trabajador. Este mandato lleva a los empleadores a eliminar horas como forma de evitar costos médicos inasequibles. Lo cual ya ha dado lugar a una nueva economía a tiempo parcial, en la que los empleados principiantes, aunque trabajen duro, a menudo no logran suficientes horas trabajadas debido a que sus empleadores no pueden pagarles los costos asociados a la atención médica.

Al perjudicar a los empleados y a los creadores de empleo, la reforma de la atención médica le asesta un doble golpe a la economía, dejando el empleo a jornada completa en una situación igualmente precaria.

El problema de la ley de salud no es su intención original, sino lo que no ha conseguido hacer: poner freno a los costos desbocados de la atención médica. Ahora que ya hemos comprobado el efecto negativo de esta ley, deberíamos centrar aún más nuestra atención en un sistema de seguros médicos en manos del paciente y con unos precios dictados por el mercado.

Para saber más sobre el trabajo a tiempo completo y parcial, lea “Redefinir el trabajo a ‘tiempo completo’ como 40 horas a la semana ayudaría a los trabajadores”.