Kitchen Table Economics

Una solución para ese desastre llamado Dodd-Frank

La Ley de Reforma de Wall Street y Protección al Consumidor Dodd-Frank tenía la intención de frenar a los grandes bancos de Wall Street que estaban implicados en el colapso financiero de 2008. Pero ése no fue el resultado final.

Desde su implementación en 2010, Dodd-Frank ha causado estragos a los pequeños bancos comunitarios porque, a diferencia de los grandes bancos bien establecidos, los pequeños no tienen los recursos para contratar una avalancha de encargados y especialistas necesarios para verificar el cumplimiento de la montaña de requisitos que impone esa ley.

Pero esto podría estar cambiando. El senador John Kennedy recientemente introdujo la Ley de Reforma de las Finanzas para las Economías Locales, que eximiría de las mortales regulaciones Dodd-Frank a los bancos comunitarios con menos de $10,000 millones en activos. Desde que se aprobó la ley Dodd-Frank, más de 1,700 bancos americanos han cerrado sus puertas.

Y no es difícil ver por qué. La ley de 2,300 páginas impone masivas cargas financieras a estas ya agobiadas instituciones financieras. Más específicamente, la Reserva Federal de St. Louis estima que las regulaciones bancarias añaden a la contabilidad de estos pequeños bancos $4,500 millones en costos adicionales de cumplimiento cada año.

Pero las instituciones financieras no son las únicas perjudicadas por Dodd-Frank.  Cuando a los pequeños bancos no les va bien, a las pequeñas empresas tampoco les va bien. En muchos casos, los pequeños bancos comunitarios son los que dan a las pequeñas empresas los préstamos necesarios para su lanzamiento o su expansión porque estos bancos utilizan medidas alternativas locales de capacidad financiera. De hecho, estos bancos comunitarios conceden casi el 50% de los préstamos para pequeñas empresas.

Por tanto, según como les vaya a los bancos comunitarios, así también les irá a las pequeñas empresas.

Tanto los bancos pequeños como las empresas ya tienen suficientes problemas para salir adelante. No se lo hagamos más difícil imponiéndoles una montaña de regulaciones innecesarias que no estaban dirigidas para ellos en primer lugar.