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¿Trabajando horas extras o trabajando menos?

La lista de regulaciones que impone el gobierno federal parece no tener fin. Y el Departamento de Trabajo (DOL) es uno de los principales culpables.

El DOL presentó recientemente nueva regulación para que las empresas paguen horas extras a sus empleados, incrementando en más del doble el umbral salarial por debajo del cual los empleados están obligados a recibir una paga extra por todas las horas trabajadas una vez superadas las 40 horas de trabajo semanales. La nueva norma exige que todos los empleados que ganen menos de $50,400 anuales tengan derecho a una paga de jornada y media por sus horas extras (el umbral actual es de $23,660). Y se prevé que el nuevo umbral salarial aumente de manera constante cada año.

Aunque parezca una buena forma de ayudar a los trabajadores americanos, esta pesada normativa del DOL en realidad obligaría a las empresas a hacer frente a mayores costos laborales y a tener que tomar algunas decisiones difíciles con el fin de poder compensarlos. Por ejemplo, podrían reducir las horas de trabajo, pasando a los trabajadores de tiempo completo a parcial, a fin de evitar los nuevos y pesados estándares para las horas extras. Los empresarios también podrían reducir los ascensos y los paquetes de beneficios de los empleados, para así compensar las cargas añadidas a sus márgenes de beneficios.

Y estos creadores de empleo incluso podrían verse obligados a reducir su personal para afrontar esta nueva carga regulatoria, teniendo que renunciar a la contratación de nuevos empleados y hasta despidiendo a los que ya tienen. Se trata de un caso de economía básica: si los creadores de empleo se ven súbitamente obligados a pagar más por las horas extras de sus empleados, les quedará menos dinero para invertirlo en nuevos empleados y en expansión empresarial. Y eso es en definitiva lo que perjudica a quienes buscan empleo, pues tendrán menos oportunidades de trabajo en el mercado laboral.

Ascender en la carrera laboral (y trabajar horas extras si es necesario) es parte integral del Sueño Americano. Pero si los puestos de trabajo asalariados sujetos a la nueva norma sobre las horas extra se ven afectados, la posibilidad de ascender profesionalmente será mucho menor.

Se prevé que la implementación de la nueva norma supere los $592 millones sólo en su primer año, afectando a casi 4.6 millones de trabajadores. También se espera que esta regulación conlleve hasta $600 en costos directos y $2,700 en costos adicionales sobre la nómina para las pequeñas empresas sólo en el primer año que se lleve a cabo. Para muchas de esas pequeñas empresas, el 65% de las cuales pueden verse afectadas por esta norma, ese costo es demasiado grande como para poder soportarlo.

Los creadores de empleo merecen política pública inteligente que fomente la contratación de más personas y el crecimiento de sus empresas. La norma del DOL sobre las horas extras, así como el resto de incontables regulaciones públicas, logran justo lo contrario.