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La “economía por encargo” – más allá de las palabras de moda

Con la época de las elecciones prácticamente encima, empezaremos a oír hablar mucho sobre la denominada “economía por encargo”. Por eso, antes de escuchar a los políticos, es importante entender qué es la economía por encargo y por qué concita el centro de atención.

Gracias a nuevas empresas como Uber, Lyft y Airbnb, que utilizan a contratistas independientes en vez de empleados a tiempo completo, el término “economía por encargo” o gig economy estará entre las expresiones de moda que oiremos de boca de los candidatos presidenciales en los próximos meses. Por eso, antes de escuchar a los políticos, es importante entender qué es la economía por encargo y por qué concita el centro de atención.

La denominada “economía por encargo” se fundamenta en personas que trabajan por libre y subcontratan sus servicios a otras personas. Por ejemplo, los fotógrafos o redactores independientes o freelance, los consultores de mercado y los trabajadores temporales. Estas personas tienen la flexibilidad, la libertad y la independencia de escoger y elegir trabajos, horas, establecer precios y servir a muchos clientes en lugar de a un único empleador.

Para algunos emprendedores, la economía por encargo les ofrece la oportunidad de crear y probar sus ideas en el mercado, siendo ellos mismos y sus recursos lo único que ponen en riesgo.

Y es la tecnología de las aplicaciones la que marcado el camino para que más gente trabaje por encargo. Aunque Uber se ha convertido en el mayor ejemplo de este nuevo modelo de empresa basado en una aplicación, FastCompany.com enumera toda una serie de servicios bajo demanda: “la limpieza y mantenimiento de oficinas de Managed by Q; los restaurantes bajo demanda de Munchery y Maple; el servicio de viajes compartidos de Chariot; y el servicio de lavandería de FlyCleaners. Parcel, una compañía que recibe paquetes en nombre de sus clientes y luego se los envía cuando estén en casa, y Alfred, un servicio de mayordomo personal que se encarga de los recados del hogar de sus clientes, también envía a sus propios empleados”.

Para los empleadores, los buscadores de “empleos por encargo” ofrecen una alternativa más económica, debido a que los beneficios del empleado suponen más del 46% de los sueldos.

Sin embargo, no hay tantos empleados por encargo como todo este debate podría indicar. Recientemente, el Wall Street Journal citó a la Contraloría General de Estados Unidos respecto a que la “población activa eventual”, que incluye a los trabajadores de agencias temporales y en reserva, “supone alrededor del 8% de la población activa empleada de Estados Unidos”.

A pesar de ser un buen negocio para muchos empleadores y trabajadores, y de las relativamente bajas cifras en relación con el total de la población activa, la economía por encargo se percibe como una amenaza para el control del gobierno y los sindicatos. En primer lugar, es muy difícil organizar a un grupo de trabajadores que sean independientes de un único empleador. Y como se describe en Breitbart.com, cuando las compañías utilizan el formulario 1099 en lugar del W-2, los gobiernos se ven privados de los impuestos del Seguro Social y Medicare, del seguro por desempleo estatal y la compensación a los trabajadores, de las cargas de Obamacare, de las contribuciones 401K de la compañía, así como del reparto de cualquier beneficio.

Puede que esto explique por qué estamos viendo una mayor supervisión y más interferencia por parte del gobierno. Bajo la apariencia de protección de las personas frente a malas prácticas laborales, la Junta Nacional de Relaciones Laborales (NLRB) va a revisar a fondo las clasificaciones de los empleos. Y un dictamen emitido a principios de este verano por la comisión laboral de California, que establece que un chofer de Uber es un empleado y no un contratista independiente, podría suponer un gran problema para el futuro de la industria de las aplicaciones por demanda y para la definición de sus trabajadores.

Por tanto, no importa lo que digan los políticos en los próximos meses, recuerde que la mayor parte de la fuerza laboral del país sigue estando empleada según los criterios tradicionales. Se trata de un modelo de empresa que ha resultado útil a millones de personas a lo largo de la historia de nuestro país. Ningún tipo de tecnología puede eliminar completamente al empleado tradicional. Y, por supuesto, todos los trabajadores merecen protección frente al fraude y condiciones de trabajo poco seguras.

Pero al igual que los americanos disfrutan de una amplia variedad de talentos e intereses, también deberíamos poder disfrutar de toda la variedad de opciones laborales que podamos crear ahora y para las generaciones posteriores. La política pública debería alentar estas oportunidades en vez de limitarlas.