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Las consecuencias de un impuesto de $10 al petróleo

Los conductores de todo el país están disfrutando de bajos precios del combustible, pudiendo a menudo llenar los depósitos de gasolina por menos de $30, cuando no hace mucho llenar ese mismo depósito costaba entre $50 y $60.

Tenemos bajos precios del petróleo gracias a la caída de los precios que empezó en 2015. Y algunos expertos predicen que el hundimiento de los precios durará al menos otros dos años.

Menos dolor en el bolsillo a menudo suponer una oportunidad para que los responsables políticos hagan retoques presupuestarios y este caso no va a ser una excepción. El presidente hizo público recientemente su plan presupuestario para el próximo ejercicio fiscal y en él pide un impuesto adicional de $10 por barril de petróleo. Según un análisis realizado por Tax Foundation, el dinero que eso recaudaría iría a parar a un “Plan de transporte limpio para el siglo XXI” y a aumentar las ayudas a las familias con bajos ingresos para que puedan pagar los elevados costos de la energía.

Aunque se podría hablar sobre las buenas intenciones de las energías limpias, es importante medir el costo que dichas intenciones acarrearían. Un incremento fiscal de $10 por barril no sólo se estima que haría subir en 25 centavos el precio del galón de gasolina, sino que tendría efectos más allá del transporte. Esos costos añadidos afectarían el empleo, sueldos y la salud económica del país en general.

Antes que nada, tenga en cuenta que el petróleo se utiliza para muchas más cosas que la gasolina de nuestros automóviles. La Administración de Información sobre la Energía señala que una cuarta parte del barril de petróleo crudo se destina a bienes que no tienen que ver con el combustible, como plásticos, asfalto, tintes, lubricantes, centrales eléctricas, calefacción doméstica y otros usos no relacionados con el transporte.

El modelo económico de Tax Foundation muestra que un incremento tributario de $10 por barril durante diez años daría como resultado pérdida de empleos (el equivalente a 137,000 empleos a tiempo completo), le costaría a la economía de Estados Unidos $48,000 millones anuales (reduciendo el PIB global del país en $349,000 millones) y rebajaría los sueldos, entre otros efectos.

Pero también debemos recordar que esta propuesta presupuestaria no es más que una propuesta presentada al Congreso por el presidente. El Congreso pasará los próximos meses estudiándola junto al resto de propuestas de gasto, antes de tomar una decisión definitiva.
Para saber más sobre cómo funciona el proceso presupuestario, lea nuestra lección de Economía Familiar: El presidente y el Congreso se alistan para la batalla presupuestaria.

Para ver videos sobre cómo la política pública le afecta en lo personal, visite la página de videos en español de Information Station.