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Estudio: La regulación gubernamental a menudo perjudica en vez de ayudar a los pobres

Hay una gran cantidad de programas gubernamentales que tratan de ayudar a los pobres. Pero, por desgracia hay muchas otras iniciativas del gobierno que hacen todo lo contrario.

Un reciente estudio del Centro Mercatus de la Universidad George Mason enumera tres formas generales en las que la interferencia del gobierno en realidad perjudica en vez de ayudar a los pobres. Éstos son los puntos principales:

Licencias de actividad comercial

Se trata de leyes que exigen a la gente pasar por el aro del gobierno con el fin de ofrecer un determinado servicio profesional o abrir un determinado tipo de negocio. Los gobiernos estatales exigen licencias para casi tres de cada diez trabajadores en Estados Unidos hoy en día. En la década de los años 1950, sólo uno de cada veinte trabajadores necesitaba licencia.

Los requisitos típicos pueden incluir tener que pasar una prueba o gastar una gran cantidad de dinero en clases y/o pagos – de a veces cientos de dólares. Y ese tiempo y dinero gastados simplemente para obtener una licencia profesional es sólo una parte del problema para las personas más pobres que buscan entrar en el mundo de los negocios.

Otro problema es que una vez que se obtiene una licencia de actividad comercial, ya sea para trenzar el pelo, vender perros calientes en un carrito de comida o manejando para Uber, Ud. está bajo la atenta mirada de los reguladores del gobierno. Los consejos reguladores del gobierno se componen típicamente de gente del mismo ramo. Por tanto, ellos ven a los nuevos participantes en el mercado como competidores en lugar de como creadores de empleo y a menudo actúan para aplastar, en lugar de fomentar, la competencia.

Zonificación

Éstas son leyes promulgadas por lo general para que las empresas no interfieran en barrios y hogares. Pero como señalan los investigadores, este tipo de leyes a menudo se utiliza para mantener fuera a la competencia empresarial, en lugar de permitir que entre la oportunidad.

"En Chicago, por ejemplo, todas las empresas deben tener una licencia básica de actividad comercial que cuesta $250 por dos años y violar esta ley puede costar cientos de dólares al día. Los que tratan de renovar un edificio u operar un negocio desde su casa deben completar un proceso de solicitud controlado por el Departamento de Zonificación. Incluso solicitar permiso para cambiar un letrero puede requerir llenar docenas de formularios". Esto se traduce en oportunidades laborales perdidas para la gente y sus familias, que de otro modo podrían tener mejor acceso al control e independencia de sus finanzas.

Tributación regresiva

Puede que Ud. haya oído el término "impuesto al pecado." Esto es lo que el Centro Mercatus describe como impuestos sobre ciertas cosas que afectan a los hogares de menores ingresos mucho más que los hogares más pudientes. El gobierno impone estos impuestos con la esperanza de cambiar el comportamiento de la gente. En vez, como lo vemos con tantas otras normas gubernamentales, las consecuencias no deseadas terminan perjudicando precisamente a la gente que estas normas buscan ayudar.

Ya pagamos los llamados impuestos al pecado en cosas como el alcohol y el tabaco. Sin embargo, algunos legisladores están presionando para que se impongan impuestos similares sobre bebidas azucaradas y alimentos grasos. Sin embargo, los investigadores nos muestran que, hasta el momento, el comportamiento no parece haber cambiado mucho, lo que es decir que los impuestos más altos no están sirviendo para desanimar a la gente a la hora de beber alcohol o fumar cigarrillos. Así que los pobres gastan más de sus ingresos disponibles en estos bienes que lo que lo hacen los ricos. Eso significa que los estadounidenses más pobres tienen menor poder adquisitivo.

A políticos y otra gente les gusta decir que este tipo de interferencia del gobierno es por nuestro propio bien o para protegernos. La realidad es que quitan la libertad económica necesaria a gente que podría abrir un negocio y crear puestos de trabajo. Y esto nos perjudica a todos con menos empleos creados y menos opciones de bienes y servicios a nuestra disposición.