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El Powerball no es nada comparado al gasto federal

El gobierno federal tarda menos de cuatro horas en gastar la misma cantidad de dinero que la correspondiente al reciente premio récord de $1,600 millones del Powerball.

¿Se acuerda del récord de $1,600 millones de la lotería Powerball? Si la hubiera ganado, ¿con qué rapidez cree que podría gastar ese dinero? Con esa cantidad podría comprar el equipo de béisbol de los Chicago Cubs, las islas Salomón o un viaje alrededor de la luna, y aún le quedaría algo. Aunque las personas más razonables, incluso tras una vida entera de gastos con los dispendios más lujosos, puede que nunca llegasen a agotar esa suma, ni siquiera los $1,200 millones que les quedarían una vez pagados los impuestos.

Pero ese no es el caso de nuestro gobierno federal. Según las cifras del Centro Mercatus (Universidad George Mason), el gobierno gasta el equivalente a todo el premio en menos de cuatro horas. Y tardaría en torno a una hora en gastar las ganancias tras impuestos.

Así es. El Centro Mercatus calcula que el gobierno federal gastó $3.7 billones en 2015, es decir, $3,700,000,000,000, o lo que es lo mismo, más de $10,000 millones al día.

Este gráfico muestra cómo el desorbitado gasto diario federal hace que el enorme premio gordo del Powerball parezca una nimiedad:

Powerball chart

Es importante recordar que este dinero no proviene de las ganancias de una lotería. Al contrario, este derroche sale de las arcas públicas que se llenan con el dinero de nuestros impuestos.

Aunque el dinero de los impuestos mantiene operativas funciones vitales del gobierno, como infraestructuras (carreteras y puentes), la seguridad pública y la defensa, un porcentaje mucho mayor de nuestro dinero va para cubrir los intereses de la deuda. Actualmente, Estados Unidos tiene una deuda de titularidad pública de $14 billones. Los valores del tesoro propiedad de fondos fiduciarios federales y otras cuentas públicas elevan el total de la deuda de Estados Unidos hasta los $19 billones.

Y ésta sigue acumulándose debido a que nuestros responsables políticos elevan el límite de deuda del país, lo que significa que el gobierno puede seguir pidiendo prestado dinero prácticamente sin control, con el fin de pagar sus enormes gastos, más allá de las infraestructuras y los servicios básicos antes mencionados.

Justo ahora no ha ningún límite de deuda oficial en vigor, hasta marzo del año que viene (2017). Y el presidente acaba de presentar su propuesta de presupuesto para 2017, en el que solicita $4.15 billones para programas federales y el pago de los intereses, casi un 5% más que el presupuesto del año pasado y superior a los $3.7 billones del gasto de 2015. Así se desglosa el presupuesto propuesto por el presidente en un gráfico de sectores, según usgovernmentspending.com:

pie chart 2017

Pero se trata simplemente de una propuesta. El presidente y el Congreso pasarán los próximos meses dándole vueltas a qué apartados debería mantener el gobierno en su contabilidad y cuánto se debería gastar en todos los programas y agencias que ésta financia.

Ahora que nuestros responsables políticos se preparan para otro ejercicio de planificación presupuestaria, harían bien en llevar a cabo importantes reformas, de modo que el dinero que con tanto esfuerzo ganamos deje de tratarse como las ganancias de una lotería.