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Las nuevas regulaciones de la EPA perjudican a los americanos

El exceso de regulaciones no sólo perjudica a los creadores de empleo, que se ven obligados a gastar dinero y tiempo extra buceando en la burocracia. También perjudica a quienes buscan trabajo, pues los deja con aún menos opciones en el mercado laboral cuando los empleadores se ven golpeados con nuevas reglas y mandatos.

Éste es uno de los problemas del Plan de Energías Limpias de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), que se presentó recientemente para combatir el calentamiento global. No queda claro si atajará de manera eficaz el problema medioambiental, pues la propia EPA admite que sus nuevos mandatos sólo enfriarán la Tierra la vigésima parte de un grado a lo largo de los próximos 20 años.

Y lo que es peor, según un reciente informe de la Fundación Heritage, el Plan de Energías Limpias y otras regulaciones similares sobre el clima darían lugar a un déficit promedio en el empleo de casi 300,000 puestos de trabajo, con un pico en este déficit de más de un millones de empleos, incluyendo la pérdida de cerca de 500,000 puestos de trabajo en la industria.

El sector del carbón sería el más afectado: se prevé que los nuevos mandatos de la EPA acaben con más del 45% del empleo en la minería del carbón.

Además, la economía americana experimentaría una pérdida añadida en su PIB de más de $2.5 billones, lo que se traduciría en una pérdida de ingresos de más de $7,000 por persona.

Esos americanos comunes y corrientes también sufrirían recibos de la luz más elevados, puesto que las estrictas regulaciones para las centrales eléctricas provocarían que los productores de energía subieran sus precios como forma de compensar las nuevas cargas. Una familia promedio podría ver cómo su factura energética subiese hasta un 20%. Y cuando el precio de la electricidad sube, también lo hacen los precios de los bienes y servicios que dependen de ella, desde la comida a la ropa pasando por los artículos electrónicos y los autos.

Enfrentados a este acoso regulador, 25 estados (y cuatro agencias estatales) están ahora pidiendo a la Corte Suprema que detenga el Plan de Energías Limpias, al que consideran “la norma de la EPA de mayor alcance y más gravosa que jamás se haya aplicado sobre los estados”. Incluso la Administración de Información sobre la Energía del gobierno federal predice que causará unos resultados económicos negativos.

La razón es simple: las verdaderas víctimas de la sobrerregulación son los creadores de empleo, así como quienes dependen de ellos para encontrar trabajo.