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Dicen que la norma fiduciaria trae consigo costos ocultos

Recientemente, un juez federal de Kansas ha refrendado la norma fiduciaria del Departamento de Trabajo (DOL), una victoria para dicha medida, ya que el DOL pretende retrasar su fecha de implementación, prevista para el 10 de abril. La Casa Blanca incluso está estudiando formas de enmendar o sustituir la medida.

¿Qué es la norma fiduciaria?, se preguntará. Se trata de un mandato público que reclasifica a todos los profesionales financieros que trabajan con planes de jubilación o que asesoran en la planificación de la jubilación como fiduciarios (un fiduciario es un asesor financiero que debe siempre, legal y éticamente, actuar en el mejor interés de sus clientes, pero que no puede recibir comisiones por los productos o servicios que vende, por ejemplo, rentas vitalicias y ciertos tipos de seguros).

Aunque hay quien afirma que es una modificación muy necesaria para proteger a los inversionistas, otros indican que la norma fiduciaria podría ser más de perjuicio que de beneficio para los clientes. Las normas actuales permiten que los asesores reciban comisiones por los productos que venden a sus clientes, pero la norma fiduciaria eliminaría las comisiones, lo que significa que los asesores financieros tendrían que ganar dinero de otra forma. Una opción sería cambiar a un sistema que cargue tasas de acuerdo con un porcentaje de los activos invertidos por el cliente.

¿Por qué debería preocuparle este tema? Este cambio podría perjudicar a las personas con bajos ingresos y a las familias con pocos activos, que resultan menos rentables para los asesores financieros. La norma fiduciaria incentiva el que los asesores ayuden a los clientes con mayores ingresos, lo que podría dejar a los empleados con ingresos más bajos sin valiosos consejos para su jubilación. Algunas investigaciones muestran que la norma fiduciaria provocaría para la mayoría de las personas un incremento promedio de los costos de entre el 73% y el 196% debido a un cambio hacia cuentas basadas en tasas. Igualmente, podría perjudicar los planes de jubilación de las pequeñas empresas, que representan a más de 9 millones de hogares con aproximadamente $472,000 millones en ahorros de jubilación.