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El límite de la deuda desaparece, la deuda federal se dispara

Washington ha estado ocupado esta semana ajustando la contabilidad federal con un nuevo acuerdo de presupuesto bienal. Éste lleva adjunto, no obstante, un enorme compromiso: la suspensión del límite de la deuda del país.

Nos gusta ver que los responsables políticos llegan a acuerdos sobre gastos responsables con el dinero del contribuyente. Pero no nos gusta ver cómo el gobierno se da permiso a sí mismo para pedir prestado aún más dinero cuando ya debe $18.1 billones a los acreedores.

Esos acreedores son ciudadanos y compañías privadas americanas, instituciones y países extranjeros, la Reserva Federal y las propias cuentas federales. Y hasta esta semana, el gobierno tenía un límite autoimpuesto sobre lo que podía pedir prestado de $18.1 billones, que estaba en vigor desde enero. Mantenerlo en vigor no reduciría necesariamente la deuda sin más, pero obligaría a los responsables políticos a tomar algunas duras decisiones sobre el gasto, lo que, a largo plazo, podría ayudar a dar cierto respiro a los números rojos de la contabilidad federal.

En cambio, no esperaron ni siquiera 24 horas desde el momento en el que se firmó la ley suspendiendo el límite de la deuda para aumentar otros $339,000 millones.
Estas cifras probablemente parezcan demasiado astronómicas y lejanas como para comprenderlas. Después de todo, podemos seguir realizando nuestras labores de cada día sin que nuestras tarjetas de crédito lleguen a límites siquiera cercanos al billón de dólares.

Pero según el organismo de control del presupuesto federal Fix the Debt, deberíamos estar preocupados de que la deuda del lejano Washington finalmente alcance a nuestros propios empleos, familias y carteras. Esto se debe a que a medida que aumenta la deuda pública, ésta “desplaza” a las inversiones productivas en personas, equipos, tecnología y nuevas empresas. Y sin esa inversión, nuestro bienestar económico se ve amenazado de diversas formas. Una enorme deuda:

· Perjudica a los salarios y empleos.
· Hace que los préstamos resulten más caros para las inversiones importantes.
· Perjudica a nuestros hijos.
· Amenaza las redes de seguridad.
· Representa un verdadero riesgo de crisis.
· Impide el crecimiento de nuestra economía.

Haciendo uso de las cifras de la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), Fix the Debt ha elaborado este gráfico que muestra cómo el promedio de ingresos crecerá más lentamente durante los próximos 25 años si la deuda sigue un camino ascendente en lugar de uno descendente [1].

En dólares de 2015, eso supone $8,000 menos en ingresos por persona. Y a lo largo de una carrera profesional de 40 años que comenzase hoy, supone $250,000 de pérdida de ingresos.Debt Wages

Pero no sólo sufrirán los niveles de ingresos, sino que los tipos de interés de las casas, los autos, los préstamos estudiantiles y las tarjetas de crédito también subirán (se estima una subida de un punto en 25 años). Fix the Debt estima que eso le costaría a una familia con una hipoteca de $300,000 al menos $60,000 más durante el tiempo de vigencia de la misma.

La conclusión es que aunque balanceemos nuestra propia contabilidad, Washington no va a balancear la suya. Y a menos que los responsables políticos pongan freno a la deuda existente en lugar de aumentarla, al final acabaremos sintiendo sus efectos.