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Federal Budget Battle is not Over

Puede que el Congreso y el presidente hayan llegado a un acuerdo presupuestario por dos años desde principios de este otoño, pero el país aún no ha dejado atrás los problemas fiscales. De hecho, tienen hasta la medianoche del viernes para evitar un cierre del gobierno.

Puede que el Congreso y el presidente hayan llegado a un acuerdo presupuestario por dos años desde principios de este otoño, pero el país aún no ha dejado atrás los problemas fiscales. De hecho, tienen hasta la medianoche del viernes para asignar fondos a las agencias y programas federales o éstos se quedarán sin dinero.

El presupuesto federal ha estado en proceso de elaboración desde que el presidente remitió al Congreso por primera vez su solicitud de gasto, tal y como exige la ley, el primer lunes de febrero. Su propuesta presupuestaria se basa en parte en las solitudes de las agencias federales para el año que viene. Por decirlo de otra forma, el Congreso vería las ideas del presidente, redactaría un presupuesto y se lo devolvería a éste para su aprobación, y fin de la historia al menos hasta el próximo ejercicio fiscal.

Pero como el proceso no es tan simple, hemos llegado a diciembre y los detalles del presupuesto todavía no se han concretado. El Congreso tiene que aprobar un proyecto de ley de gasto que complete los huecos dejados en el acuerdo presupuestario general. De hecho, los legisladores tienen que rellenar cientos de páginas de partidas presupuestarias que aún necesitan de la aprobación del presidente antes que pueda considerarse que el presupuesto está completo.

El proceso presupuestario se puede quedar atascado entre los activos y los pasivos de la contabilidad, pero según nationalpriorities.org, otros factores tales como el estado de la economía, la política de partidos y las diferentes filosofías económicas pueden afectar a cómo se completen esas partidas presupuestarias. Si los legisladores no completan esos huecos antes de la fecha límite del 11 de diciembre, pueden o bien aprobar un proyecto de ley de gasto a corto plazo únicamente hasta completar la aprobación del proyecto de ley o bien pueden permitir que el gobierno entre en modo de “cierre”.

Eso puede parecer aterrador, pero no lo es, al menos para la mayoría de nosotros. Un cierre del gobierno empieza con lo que se denomina una “suspensión sin goce de sueldo” de los trabajadores públicos no esenciales, lo que básicamente significa ceses involuntarios. Durante un cierre del gobierno, los servicios y actividades de las agencias no esenciales también quedan en suspenso.

Además, los cierres del gobierno no son en realidad un hecho extraño. Una recopilación de Wikipedia enumera los cierres del gobierno ocurridos durante las presidencias de Gerald Ford (una, con una duración de tres días), Jimmy Carter (cinco, con duraciones de entre 8 y 18 días), Ronald Reagan (vacíos de financiación con cierres técnicos del gobierno que duraron menos de 48 horas o durante los fines de semana), George H. W. Bush (una, que provocó el cierre durante un fin de semana) y Bill Clinton (dos cierres totales del gobierno en 1995 y 1996 que duraron 5 y 21 días respectivamente).

Y con la actual administración, el cierre del gobierno federal de 2013, entre el 1 y el 16 de octubre de ese año.

Para saber más sobre el proceso presupuestario, lea “El presidente y el Congreso se alistan para la batalla presupuestaria”.